Artículos de Silvia Martínez en Una Vida Cofrade, (www.unavidacofrade.es) web cofrade de la Semana Santa de Madrid
Noviembre de 2018

Estampitas 2.0: Oración e imagen en tus manos

APP Rezando Voy

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos define el sustantivo estampa como una reproducción de un dibujo, fotografía, pintura o escultura. Para los cofrades, este elemento es muy característico de nuestra propia idiosincrasia, ¿quién se imaginaría una cofradía sin estampitas?

Ahora les invito a abrir su cartera, el parasol del coche o incluso a mirar su frigorífico, ¿cuántas estampas coleccionamos como el que colecciona cromos? ¿en qué momento hemos decidido almacenar estampitas como aquellos que atrapaban bichos amarillos en calles y plazas a través de su móvil? Ahora dé la vuelta a cualquiera de esas estampas, por primera vez me temo, ¿qué hay en el reverso?

Hemos acumulado estampitas de Vírgenes, Cristos y Santos a los que al menos una vez hemos mirado, pero nos hemos olvidado de que con esas imágenes hemos acumulado oraciones, peticiones y rezos, que ni tan siquiera nos hemos percatado que estaban ahí. Y es que una bonita imagen es sólo eso, una imagen, como las adolescentes llenan sus carpetas de sus ídolos del momento, sin significado pero con una cara bonita. En cambio nuestras estampas, queridos cofrades, están llenas de oraciones, oraciones que en la mayoría de los casos caen en el olvido sin que nadie decida leerla, pidiendo al Señor o a su Santísima Madre, la Virgen María, por su intercesión y bendición.

Y ¡qué bonita es una estampa! Esa que tantas veces besamos antes de irnos a la cama, antes de comenzar un examen o cuando nuestra salud flaquea. Besamos a esa imagen porque queremos besar lo que representa, porque esa estampita nos acerca al Señor ya sea en su tercera caída, en su Santo Sepulcro o entrando en la ciudad de Jerusalén, porque el poder de la estampa es el mismo que el de la propia escultura, que estarían vacías si no sirven de vehículo para la oración y el acercamiento a Él.

APP Salterio

Los cofrades 2.0 tenemos el poder de hacer llegar miles de estampas en cuestión de segundos a cientos de hermanos y hermanas que necesiten ver al Señor mirándoles a través de la pantalla de su móvil, ¿qué harás cuando te llegué esa imagen? ¿la almacenarás en tu galería de fotos? ¿la pondrás en la carpeta de SS? ¿por qué no pruebas a quedarte mirándola 5 segundos? ¿por qué no le dedicas una pequeña oración a esa representación que acaba de llegar a tu Whatsapp? Piensa el tiempo que pasas delante de tu móvil, piensa en la cantidad de imágenes que tienes de Semana Santa, ¿no está Jesús en la actividad diaria de tu dispositivo? Estás a tiempo de solucionarlo, como un entrenamiento, empieza con un padrenuestro o “gracias Señor por cuidarme”, “gracias Madre por cuidar de los míos”, un avemaría, …. no te llevará mucho más tiempo, y pronto habrás conseguido convertir la galería de fotos de tu iPhone en una galería de oraciones hechas por ti, sobre las que vas a poder volver cuando quieras para dar gracias, para pedir perdón, para hacerle tus peticiones.

Una vez que tengas tu galería de oraciones e imágenes, tus estampitas 2.0 preparadas, recuerda que los cofrades 2.0 somos católicos implicados en la nueva evangelización, por lo que deberás dar un paso más, correr un poco más de tiempo, los segundos se convertirán en algunos minutos. Para cuando llegue ese momento, tu Android Market o tu Apple Store te ofrecen ayuda con ejemplos tan magníficos como la App “Rezandovoy” de descarga gratuita donde podrás encontrar músicas, oraciones, el Evangelio del día, plegarias, etc. Otra App que puede interesarte es “Salterio”, una aplicación más centrada en la gestión de la vida espiritual, en la que incluso puedes gestión tu calendario de oraciones, de celebraciones religiosas, etc.

La revolución de la estampita ha llegado ¿Llenamos nuestros dispositivos móviles de estampitas? ¿Lo llenamos de oraciones?

(Publicado en http://www.unavidacofrade.es/larevoluciondelaestampita-por-silviamartinez/)


Septiembre de 2018

Camino, Verdad y Vida

Reflexiones del Camino de Santiago


“La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero”
Demian, Hermann Hesse (1919).

Muchos se sorprenderán que la cofrade 2.0 traiga a este portal web una reflexión sobre el camino, sobre andar hacia un destino, sobre la vida, a fin de cuentas. Este verano acompañé a un grupo de jóvenes hermanos de mi Cofradía en un camino, no cualquier camino, sino el camino por excelencia, ese que lleva hasta la tumba del apóstol Santiago. Y digo acompañé, si es que primeramente no me acompañara a mi misma, pero bien saben los senderistas, que para caminar hace falta un buen bastón en el que apoyarse cuando las fuerzas flanquean.

Camino de Santiago, Peregrinación, Campus stellae,… e infinidades de sobrenombres son los que recibe esta experiencia de fe, repito, de fe, que agolpa a miles de peregrinos diarios en la Plaza del Obradoiro. Y ahora bien, muchos me diréis que son cientos y miles los que hacen el camino en busca de otras experiencias, deportivas o místicas, ociosas, culturales e incluso por el tan señalado postureo del siglo XXI, no os ruboricéis, tan sólo abrid vuestro instagram y buscad el hastag #caminodesantiago2018 y encontrareis cerca de 9000 publicaciones, en las cuales por cierto, me ha costado un rato atisbar una imagen del Santo que da nombre a este camino. Podemos seguir probando con otro hastag, como #buencamino que registra 256k (256.000) publicaciones u otro tan original como #iperegrinos con 36,2k. Muchos pasos, poco camino. Muchas fotos pero me temo que pocos recuerdos.

Pero dejando a un lado el impacto del Camino de Santiago en las RRSS, quiero centrarme en el sentido que tiene para nosotros los cofrades, que en la Cruz de nuestro Señor vemos nuestras flaquezas y faltas, porque me sentí peregrina pero también cirinea, que cargaba con una mochila durante largas horas y muchas veces con las de mi compañero, ayudando a mis hermanos cuando su ánimo decaía y sus piernas paraban; me sentí María Magdalena cuando di de beber al que lo necesitaba, con agua o con una sonrisa, porque la sed puede ser de ánimo y fuerza; me sentí el discípulo amado cuando esperando en una piedra veía a alguno de los míos desganados, abandonados sin yo poder hacer otra cosa que recordarles que la Cruz estaba con nosotros, que el Señor nos acompañaba.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí.  Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”, Jn 14, 6-14.

Y ese era mi Camino, Él. Un camino con Él y hacia Él, mi única verdad, mi única vida. Un camino que me ha ayudado a encontrarme, pero ¿cómo podría yo encontrarme si no es encontrando al Señor en mí, en mi corazón, en cada paso, en cada kilómetro, en cada etapa y en cada día? Un Camino que supuso pruebas diarias, porque como Jesús en el desierto, tuve ganas de abandonar, tuve ganas de que fueran otros los que llevaran mi cargas, pero mi desierto sólo podía ser atravesado por mí. ¡Cuántas veces tenemos ganas de abandonar un proyecto! ¡Cuántas ganas de dejarlo todo y salir huyendo! Este es el Proyecto de Jesús, el proyecto que tiene para ti, y no vale abandonar aunque a lo lejos veas una larga cuesta, aunque el calor apriete, sólo se trata de confiar en Él, que es tu esperanza, que te ayudará a llegar a la cima de tu vida.

Y es que el camino no sólo nos ayuda a esforzarnos y a seguir caminando pese a las adversidades, sino que también nos coloca en situaciones en las que debemos elegir entre un camino u otro, decisiones que no siempre tomamos solos, que no siempre nos llevan por el camino más fácil o el más corto. ¿Cuánto sufrió Jesús en su Camino de la Cruz? ¿Acaso no puedo llevar yo este ínfimo peso, este cansancio unos metros más? Pienso en sus rodillas abiertas, en sus sienes ensangrentadas por la corona y ando más ligera, ofreciendo mi camino a los que sufren, a los que necesitan de mis pasos, a los que los dieron antes que yo, a los que me ayudan a seguir camino, a mi Señor.

“Yahveh dijo a Abraham: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré”. Gen 12, 1.

Salir para encontrar. Dejar nuestra cómoda vida para enfrentarse a una realidad compleja y extraña. Ponerse en las manos del Señor.

Y es que como Abraham salió de su tierra, yo peregrina, salí de mi casa con una mochila pequeña, con pocas prendas, pero con mucha confianza en el Señor que sería quien día a día me iría mostrando el Camino. Salí con esperanza, salí para dar respuesta a la llamada que Él nos hace a cada uno de nosotros, renunciando a comodidades, renunciando a las vacaciones, ofreciendo cada jornada al que lo necesita.

Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. (Mateo 9, 9)

Seguimos una flecha amarilla, restamos kilómetros, llegamos a Santiago, nos postramos ante el Señor. Cada uno de nosotros fuimos siendo conscientes de lo que Él quería, día a día, en su Eucaristía, rodeados de jóvenes como nosotros, sin complejos, sin máscaras, con nuestras chanclas y nuestro rostro cansado, alimentándonos de Él para seguir caminando. Sin móviles ni fotografías, tan sólo buscando un rato de oración para terminar el día, buscando el verdadero significado del Camino, recibiendo la bendición del Sacerdote, sintiéndote peregrino del Señor, siendo un hijo que busca al Padre en silencio y soledad, sin necesidad de mostrarse y exhibirse de l que hace, como dice el Evangelio: Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, bien plantados, para que los vea la gente.(Mt. 6,5)

Pero ¡cuántas veces rozamos esa hipocresía! Durante seis días he comprobado que es necesario perderse para encontrarse, que siempre es necesario buscar de nuevo el camino, ayudada por el Señor que marca mis pasos. Durante seis días he abandonado mi tierra, de forma eufemística, mis comodidades, siendo consciente de lo poco que necesito para vivir, para ser feliz. Durante seis días puse a prueba la batería de mi móvil, que parecía interminable por la falta de uso, porque en esta sociedad donde sin un GPS no sabemos llegar a ningún lado, yo llegué a Santiago de Compostela siguiendo unas flechas, preguntando y conociendo cada rincón, guardándolo en mi retina, sin necesidad de filtros ni stories.

No me tomen por un bicho raro, que mi Cofradía es una cofradía 2.0, y a petición de mi webmaster, estuve haciendo un pequeño vídeo diario para aquellos que no pudieron acompañarnos, para que nuestros hermanos y amigos pudieran ver cómo iban nuestras andanzas, mensajes que conforman este precioso vídeo que os dejo (https://www.youtube.com/watch?v=e1TjWCUBDsw&feature=youtu.be). Porque ya sabéis aquello de proclamar las grandezas del Señor, de hacer cofradía en el Camino de Santiago o en una reunión de amigos, allí siempre esta Él, Camino, Verdad y Vida.

(Publicado en http://www.unavidacofrade.es/caminoverdadyvida/)


Julio de 2018

Vio y creyó

‘Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: ”Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde lo han puesto” ‘(Lc 4, 5)

Aquí estás tú, mi querido hermano cofrade. Tú eres el discípulo amado que ve y cree, que sale corriendo en busca del Señor. El discípulo que estuvo a los pies de la Cruz junto a María, como lo estás tú, con las cruces diarias de tus seres queridos y con las tuyas, siempre buscando al Señor a través de María. Pero, ¿qué tienen que ver estas líneas con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información?, ¿qué hay de de cofrade 2.0 en un sepulcro vacío?, ¿qué nos hace falta para creer?, ¿sólo ver?.

El cofrade siempre ha estado rodeado de imágenes e insignias, de colores, símbolos que muestran su particular forma de evangelizar desde las calles. Pero el cofrade no puede quedarse en esa simple imagen, en lo superficial de la fe, en lo anecdótico de ese encuentro con el Señor. El cofrade debe dar testimonio a través de la imagen de que Cristo vive en cada uno de nuestros corazones.

¿Acaso es sepulcro está vacío? Vacías están miles de imágenes que tenemos en nuestros móviles, en los vídeos de procesiones, traslados, en encuentros y besamanos. Vacíos si no los llenamos de un contenido donde la palabra del Señor esté detrás de cada fotografía. Cuántas veces buceamos por la red en busca de noticias cofrades sangrantes, imágenes hiperrealistas o artículos donde sin leer pretendemos sacar algo de provecho. Sólo queremos lo inmediato. Sólo queremos ver sin creer, porque implica un ejercicio de comprensión y reflexión, de oración y perdón, reconociendo en cada imagen al Señor en un Calvario infinito.

El Descendimiento o la Quinta Angustia – Correggio (Copia). Museo Nacional de El Prado

De hecho, podríamos afirmar que todo el saber que constituye el conocimiento religioso en la tradición cristiana tiende efectivamente a formularse en un orden visual: incluso la narrativa de la vida de Cristo y sus enseñanzas se presentan en forma parabólica (acaso el tropo más figural del discurso oratorio) siendo por tanto mostrada a través de ‘escenas’.

El contenido propio de revelación  del dogma cristiano no viene soportado en un orden principalmente textual, logocéntrico, sino que sobre todo es objeto de mostración, de llamada al reconocimiento de lo ‘evidente’ -insisto: el que tenga ojos que vea. El conjunto de cuadros que conforma la vida y Pasión de del Cristo, en el que su enseñanza se desarrolla de un modo ejemplarizante, que llama a imitación, constituye un legado de transmisión fuertemente escenográfico. (José Luis Brea, 2008)

Me gusta traer este fragmento del profesor Brea para que recapacitemos sobre el poder de la imagen en nuestra tradición cristiana, esa imagen que vale mil palabras, sí. En nuestra religión el poder de la imagen es indiscutible, en nuestras cofradías ni qué decir. Pero a cualquier precio no, porque esas imágenes pueden estar llenas de sinsentidos, puede ser que encontremos en ellas un sepulcro vacío, y no un Cristo Salvador que nos resucita cada día.

Queridos cofrades 2.0, haced fotografías, grabad vídeos, colocad filtros y hastags, ubicaciones y menciones. Pero no se os olvide lo más importante: que detrás de una imagen hay una Palabra, la auténtica Verdad, la auténtica Vida. Te invito a pararte a leer lo que tus hermanos y hermanas cofrades escriben en sus pies de foto, en sus artículos, en sus refexiones, incluso en sus crítica. De todo se aprende. También te invito a coger la Palabra, el Evangelio, y colocar alguna frase sobre tus vídeos o fotografías, que te ayuden a recordar lo que el Señor nos dijo, lo que el Señor coloca en nuestro sepulcro, para que nunca esté vacío.
(Publicado en http://www.unavidacofrade.es/?s=vio+y+creyo)


Junio de 2018

La pesca milagrosa: la red del Señor

“Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar” (Lc 4, 5)

Seguramente en la cabeza de algunos resuenen todavía las palabras followers de Jesús; bueno resuenen o rechinen en muchos otros casos, ¿acaso se puede seguir a Jesús a través de solicitudes de amistad, MD o likes? Y yo les respondo con otra pregunta: ¿acaso la red de Internet no es otro inmenso mar donde poder ser pescadores de hombres?

Me imagino el momento en el que Jesús subió a la barca de Simón, junto a Juan y Jacobo. Imagino ese momento en el que les pide que entren en aguas profundas y echen allí las redes. Ellos llevaban toda la noche trabajando sin haber conseguido un solo pez, pero la revolución del amor les hizo creer en Él, echar redes, y pescar. A ti querido cofrade, que compartes cientos de fotografías y vídeos, de imágenes y salidas extraordinarias, de altares y conciertos, de pregones y cultos, ¿estás dispuesto a montarte en la barca del Señor? ¿estás dispuesto a seguirle, a ser su follower?

Echar redes significa para nosotros buscar al Señor en cada interacción social, pero sobretodo intentar que el que nos lee, quiera subirse a esta barca donde sólo hay amor. Te invito a añadir un pequeño versículo en tus fotos, buscando qué representa la imagen o grupo escultórico que subes, todas las respuestas las tienes en la Palabra del Señor. Echar las redes es cansado, tremendamente duro, ser pescador de hombres es un don, por eso no decaigas, comparte diariamente el Evangelio del día o los tuits del Santo Padre, recuerda querido hermano/a que eres cofrade y que la penitencia y el esfuerzo va con este don, el peso de la Cruz, el esfuerzo de la red, siempre debe ir contigo.

En la segunda parte de este pasaje evangélico, los apóstoles se percatan de la pesca abundante que obtienen tras hacer caso a las indicaciones de Jesús. ¿Abundante serán 1991 tuits del hastag #EsperanzadeTriana18 a su paso por Carrera Oficial? ¿Abundante será que este hastag consiguiera un impacto de 6 millones de usuarios? Se trata de una pesca milagrosa por número, ahora sólo hay que darla sentido, recordando a todos esos usuarios que al otro lado de la pantalla estaba Nuestra Madre afligida, entregando a su hijo para la salvación de todos. Guapa, eso sí. Pero que no se nos olvide antes de dar al botón rojo de grabar o de retratarla, dar gracias con una oración, con una plegaria, con un Ave María. En tu móvil parece tan bonita pero tan triste, calles llenas y a la vez tan vacías, tantas luces de móviles y pocos pescadores detrás de ellos.

―No temas; desde ahora serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón.

Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús (Lc 4, 10-11)

Cofrades 2.0, sed pescadores de hombres en esta red tan inmensa. No será una tarea fácil, tendrás que tirar las redes muchas veces sin recoger nada, pero debes confiar en el Señor como lo hizo Simón. No se nos olvide lo que somos en nuestros perfiles personales ni institucionales, donde la Palabra del Señor debe estar presente, nuestra Misión es ésta, ¿estás preparado para ser un pescador 2.0?

(Publicado en http://www.unavidacofrade.es/lapescamilagrosa-porsilviamartinez/)